Paisaje y comarca para vertebrar Aragón

Aragón es un gran país. Sus más de 47.100 km2 y su enclave geográfico dan lugar a la sucesión de una variedad de paisajes que su pueblo tiene la oportunidad de potenciar y el deber de proteger y defender.

Este artículo tiene vocación de continuar el anterior, que apostaba por un análisis de la problemática aragonesa (“Siempre con perspectiva de país”). La finalidad ahora es poder describir y justificar el mapa propio que acompañaba a ese artículo y cuyo concepto básico es la comarca. Se trata de un mapa emancipador porque su objetivo es que Aragón pueda autogobernarse en función a su naturaleza, a su paisaje, y a su pueblo, y no a la actual división administrativa sub-autonómica impuesta que son las provincias del siglo XIX.

El nuevo mapa emancipador para Aragón que se propone se apoya en dos conceptos: comarca y paisaje. La apuesta de base para la valorización del paisaje es la comarca como ente con afinidad cultural y territorial. La comarca es la unidad territorial transversal que sirva como elemento para construir la democracia real, tal y como comentábamos en el anterior artículo y sirviéndonos de “las comarcas de la emancipación” de Juan Carlos Monedero.

Lo mismo ocurre con el paisaje, que es una disciplina transversal. Según la RAE, paisaje es “la extensión de terreno que se ve desde un sitio”. Para la Geografía, paisaje es el “área de la superficie terrestre que nace como resultante de la interacción entre diversos factores (bióticos, abióticos y antrópicos), y que cuenta con un reflejo visual en el espacio”. El paisaje es un producto de la interacción de agentes de distinto origen que contribuyen a la definición del mismo. Los factores bióticos son los seres vivos, los abióticos son los agentes que no forman parte o no son producto de los seres vivos. Por último, los factores antrópicos son aquellos que tienen que ver con el ser humano. Conocer su actuación histórica en un determinado paisaje es fundamental para comprenderlo. Los factores antrópicos pueden ser tanto tangibles o físicos (arquitectura, infraestructuras, cultivos…) como intangibles (cultura, lengua, historia…). Los elementos intangibles son fundamentales para entender el paisaje y son los más difíciles de detectar puesto que responden a fenómenos que no pueden apreciarse físicamente y que tienen que ver con quien ha habitado y habita ese territorio. Al final, los factores descritos anteriormente, con predominancia de los antrópicos intangibles desde mi punto de vista, son los que están detrás de esas líneas imaginarias entre territorios que llamamos fronteras.

El mapa que vamos a describir a continuación es el resultado de apostar por los conceptos paisaje y comarca, cuya relación entre sí es la siguiente: disciplina que se aplica a un territorio concreto que permite su puesta en práctica (paisaje como forma de trabajar y comarca como objeto de ese trabajo).

Aragón tiene dos sistemas montañosos principales que condicionan su paisaje: Sistema Ibérico y Pirineo. El Valle del Ebro actúa como corredor central vertebrador de nuestro país. La complejidad viene en aquellos territorios de transición, que no son próximos a las riberas del Valle del Ebro pero tampoco tienen grandes relieves. En mi opinión, los eternos olvidados desde el punto de vista de las políticas territoriales. Además, en cuanto a los factores antrópicos, Aragón es un territorio eminentemente rural. Tenemos varias ciudades medias pero Zaragoza destaca como paisaje urbano contrastado dentro de nuestro país. Siguiendo el modelo de veguerías catalán o el modelo de regiones valencianas desarrollado ya el geógrafo Joan Soler i Riber en 1964, Aragón debe tener su ámbito o región metropolitana diferenciada del resto de su territorio, como Valencia o Barcelona en sus respectivos países. Además, en Aragón esto es todavía más acusado porque la densidad de la actual D.C. de Zaragoza es de más de 300 hab/m2 mientras que el resto de comarcas no superan los 65 hab/m2 y la media sin Zaragoza es de poco más de 13 hab/m2. Esto quiere decir que demográficamente Zaragoza rompe todas las estadísticas y desde el punto de vista paisajístico y desde una visión global de país, Zaragoza debe tener su propia región, al margen del resto del sistema comarcal.

Con estos criterios, el resto de regiones, que son cinco, quedarían así:

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  • Ibérica Norte: Campo de Cariñena, Campo de Borja, Valdejalón, Campo de Daroca, Ribera Alta del Ebro, Aranda, Comunidad de Calatayud y Tarazona-Moncayo. Tiene su precedente histórico en la antigua provincia de Calatayud, aunque con más territorio en este caso puesto que engloba a todas las comarcas de transición entre la ribera del Ebro y sus afluentes suroccidentales hacia el Sistema Ibérico.
  • Ibérica Sur: Comunidad de Teruel, Jiloca, Gúdar-Javalambre, Sierra de Albarracín y Maestrazgo. Está formada por las comarcas del sur de Aragón de claro paisaje ibérico. Se diferencian de la Ibérica Norte en su mayor relieve y mayor distancia con el valle del Ebro, lo que condiciona su paisaje y su población.
  • Alto Aragón o Tierra Alta: Ribagorza, Hoya de Huesca, Somontano de Barbastro, Sobrarbe, Alto Gállego, Jacetania y Cinco Villas. Son las comarcas del Prepirineo y Pirineo aragonés. En el caso de las Cinco Villas, los municipios más al sur están abiertos al valle del Ebro pero las Altas Cinco Villas limitan con la Jacetania, son Prepirineo y están más ligadas desde el punto de vista de los intangibles con el Alto Aragón.
  • Aragón Medio o Tierra Media: Monegros, Bajo Cinca, Cinca Medio y La Litera. Se trata de una región de transición entre el Valle del Ebro y el Somontano Pirenaico. La Sierra de Alcubierre es uno de los hitos paisajísticos que define un paisaje singular no solo en Aragón, sino en toda la Península: el desierto de los Monegros. Junto a Monegros se agrupan las tierras del Cinca y la Litera, comarcas limítrofes con Cataluña al este y con densidades de población similares destacando los núcleos de población de Binéfar, Monzón y Fraga. Estos dos últimos forman con Sariñena un triángulo estratégico de pequeñas ciudades que, de ser potenciado, podría competir con Lleida y su entorno.
  • Bajo Aragón o Tierra Baja: Bajo Aragón, Bajo Aragón-Caspe, Bajo Martín, Ribera Baja del Ebro, Campo de Belchite, Matarraña, Andorra-Sierra de Arcos y Cuencas Mineras. Constituyen el Bajo Aragón aquellas comarcas del Bajo Aragón histórico, abiertas al norte de Valencia y el Bajo Ebro. Son comarcas caracterizadas por la minería y por las grandes llanuras, especialmente al este. En ellas también hay pequeñas ciudades como Andorra, Alcañiz, Caspe u otros núcleos más pequeños pero también importantes como Quinto, Pina, Lécera, Belchite, Albalate, Escucha o Valderrobres.

Estas regiones toman como base el actual sistema comarcal, que tiene importantes contradicciones con las actuales tres provincias que dividen Aragón. Como se ve las regiones propuestas no respetan los actuales límites provinciales. Las comarcas se han agrupado desde la firme convicción de que son bastante más coherentes con el presente de nuestro país, apoyándonos en los conceptos de paisaje y comarca para vertebrar Aragón.

Guillermo Corral Comeras

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2 Respuestas a “Paisaje y comarca para vertebrar Aragón

  1. No me convence ¿Será que lo veo desde un punto de vista más “económico”? Las comarcas tan grandes, al igual que sucede actualmente con las provincias, no son la herramienta adecuada para acabar con la despoblación y mejorar la calidad de vida en los núcleos de población dispersos y con infraestructuras públicas y privadas muy deficientes. En mi opinión la política comarcal debería enfocarse en los “subpolos”, poblaciones de más de 3.000 habitantes en los que puede haber colegios, institutos, consultas de médicos o por el lado privado comercios básicos, como bancos, supermercados, etc. Todos los núcleos de la comarca deberían estar a una distancia de menos de 20-30 minutos de estas capitales (el mapa comarcal se realizaría de acuerdo a un mapa isócrona) y estas capitales, a su vez, deberían de tener buenas conexiones con otros municipios más grandes y que dispongan de todos los servicios (véase Zaragoza o incluso Alcañiz o Jaca). La administración autonómica tendría obligación de impulsar o potenciar la capital de comarcal para acercar los servicios básicos a cualquier persona, viva donde viva. Es prácticamente imposible salvar los municipios de menos de 200 habitantes con políticas de ningún tipo, pero, al menos, se ha de trabajar en dar vida a los municipios relativamente más grandes. La ventaja de trabajar con isócronas es que permite trabajar de acuerdo con la red de comunicaciones existentes y variar la extensión de las comarcas de acuerdo con sus accidentes orográficos. En núcleos de una llanura 30 minutos pueden ser 30 kilómetros, sin embargo en zonas de alta montaña pueden suponer 15 kilómetros.

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